El alcalde agradece a los madrileños la acogida al Papa "como uno más": "Madrid ha vuelto a dar la talla internacional"
Con los operarios desmontando las últimas estructuras de la Plaza de Lima y Cibeles y la ciudad recuperando progresivamente la normalidad, el alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, ha querido cerrar la visita de León XIV con un mensaje dirigido a los ciudadanos. "Gracias, Madrid. Gracias de corazón", ha resumido el regidor al hacer balance de unos días que ha calificado como "históricos" para la capital: "Madrid ha vuelto a dar la talla cuando más difícil era. Ha vuelto a dar un ejemplo en el ámbito internacional". Tras la despedida del Pontífice, Almeida reivindica que Madrid ha superado "un reto sin precedentes" gracias a la implicación ciudadana y al trabajo de más de 8.000 servidores públicos.
Sobre todo, porque se ha acogido a León XIV con "la misma acogida, el mismo alborozo y los mismos brazos abiertos" que ofrece a cualquier visitante: "Le hemos acogido como un madrileño más. Simplemente como un madrileño más". El alcalde ha puesto especialmente el acento en que la visita se ha desarrollado sin alteraciones significativas pese a la "enorme complejidad logística". "No se ha producido ni un solo incidente reseñable", ha afirmado, aparte de un pequeño accidente de un policía municipal durante un traslado. Tras esto, ha resaltado que los cero incidentes son todavía más reseñables porque el viaje papal ha coincidido con eventos multitudinarios como conciertos de Bad Bunny, la Feria del Libro, la Feria de San Isidro o las fiestas de varios distritos.
En esta línea, ha señalado que el macrodespliegue de seguridad de 4.0000 policías municipales, "el mayor de la historia de Madrid", ha recorrido más de 56.000 kilómetros en cerca de 800 desplazamientos por la ciudad. El único enemigo del evento fue el calor: Samur-Protección Civil atendió a 450 personas en la vigilia y a otras 360 durante la misa, todas ellas de carácter leve. Además, según Almeida, la dimensión que más elogios ha recibido durante la visita ha sido la limpieza. Por eso, ha agradecido el trabajo de los 558 operarios desplegados y el comportamiento de los asistentes: "Hasta separaban la basura para reciclar. La imagen de la ciudad ha sido impoluta".
La M-30 y las bicis, las alternativas a los cortes de tráfico
En cuanto a la movilidad, Almeida defiende que la ciudad ha logrado mantener su funcionamiento pese a las importantes restricciones derivadas de los actos multitudinarios. Según los datos municipales, desde que el Ayuntamiento recomendó el teletrabajo el pasado 3 de junio el tráfico descendió un 2,8%, una reducción que se disparó al 32,8% el jueves y alcanzó el 36,4% el viernes, coincidiendo con las principales celebraciones. Para garantizar la circulación, el Consistorio desplegó a 480 agentes de movilidad y 190 profesionales de la M-30, la principal alternativa de circulación por el corte de la Castellana, en su centro de control: "La M-30 funcionó de manera extraordinaria", destaca el alcalde.
En cuanto al transporte público, los madrileños y visitantes han apostado por Bicimad, que ha disparado sus usos desde que se activó su gratuidad y la de los buses de la EMT el 3 de junio. El viernes se registraron 80.272 viajes en bici, el récord absoluto del servicio: "83.000 personas es más de lo que trasladan muchas capitales de provincia en autobuses en un solo día", ha afirmado impresionado Almeida. Durante el fin de semana, se contabilizaron más de 159.000 desplazamientos superando los 525.000 viajes durante todo el periodo de gratuidad. Por su parte, los buses de la EMT transportaron a 10,4 millones de viajeros durante esos seis días.
El alcalde también ha puesto el foco en el impacto económico y la proyección internacional que deja la visita. A falta de cifras definitivas, el Ayuntamiento calcula que los cuatro días de estancia del Pontífice han generado alrededor de 74 millones de euros para la ciudad, con una ocupación hotelera media del 81,8%. A ello se suma la presencia de más de 2.300 periodistas acreditados, españoles y extranjeros, que han convertido a Madrid en una "ventana al mundo". "No creo que haya otra ciudad en el mundo que hubiera sido capaz de acoger este evento de la forma que lo hemos hecho en Madrid", ha asegurado.
Imagenes de Madrid que "han dado la vuelta al mundo"
Preguntado por las posibles lecciones que deja el operativo de cara a futuros grandes eventos, Almeida ha avanzado que todos los servicios municipales realizarán una autoevaluación para detectar posibles mejoras, aunque ha reconocido "con sinceridad" que resulta "difícil mejorar" el funcionamiento demostrado durante estos días. Sobre los retos, ahora Almeida mira a un año intenso: "En septiembre vamos a acoger la Fórmula 1. En noviembre vamos a tener la Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y también va a venir Shakira. Tenemos retos suficientes a lo largo de los próximos meses para seguir dando lo mejor de nosotros mismos", prevé.
En cuanto al plano personal, Almeida se ha detenido en algunos de los momentos que más le han marcado. Entre ellos, ha destacado el silencio durante la adoración eucarística celebrada durante la vigilia en la Plaza de Lima. "No se oyó ni una sola voz, no se oyó ni un solo ruido. Fue un momento especialísimo en mitad de la Castellana", ha relatado. También ha recordado el emotivo inicio de la visita en el barrio de Lucero, el acto celebrado en el Movistar Arena o la procesión del Corpus Christi por el centro, una imagen que, a su juicio, "ha dado la vuelta al mundo entero".
Más allá de su presencia como alcalde, Almeida ha confesado que uno de los momentos más especiales de la visita fue que el Papa pudiera bendecir a su hijo Lucas. "Para mi mujer y para mí fue un momento extraordinario y de una enorme emoción", ha reconocido. También ha compartido una anécdota ocurrida durante un acto en el Santiago Bernabéu, cuando el presidente del Real Madrid presentó al alcalde ante el Pontífice diciendo: "Su Santidad, este es del Atleti". La respuesta de León XIV arrancó las risas de los presentes: "Siempre es buena la sana rivalidad". Una escena que, según Almeida, resume bien el ambiente de cercanía que ha acompañado estos cuatro días de visita en una ciudad.


