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El alcalde agradece a los madrileños la acogida al Papa "como uno más": "Madrid ha vuelto a dar la talla internacional"

10 June 2026 at 12:58

Con los operarios desmontando las últimas estructuras de la Plaza de Lima y Cibeles y la ciudad recuperando progresivamente la normalidad, el alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, ha querido cerrar la visita de León XIV con un mensaje dirigido a los ciudadanos. "Gracias, Madrid. Gracias de corazón", ha resumido el regidor al hacer balance de unos días que ha calificado como "históricos" para la capital: "Madrid ha vuelto a dar la talla cuando más difícil era. Ha vuelto a dar un ejemplo en el ámbito internacional". Tras la despedida del Pontífice, Almeida reivindica que Madrid ha superado "un reto sin precedentes" gracias a la implicación ciudadana y al trabajo de más de 8.000 servidores públicos.

Sobre todo, porque se ha acogido a León XIV con "la misma acogida, el mismo alborozo y los mismos brazos abiertos" que ofrece a cualquier visitante: "Le hemos acogido como un madrileño más. Simplemente como un madrileño más". El alcalde ha puesto especialmente el acento en que la visita se ha desarrollado sin alteraciones significativas pese a la "enorme complejidad logística". "No se ha producido ni un solo incidente reseñable", ha afirmado, aparte de un pequeño accidente de un policía municipal durante un traslado. Tras esto, ha resaltado que los cero incidentes son todavía más reseñables porque el viaje papal ha coincidido con eventos multitudinarios como conciertos de Bad Bunny, la Feria del Libro, la Feria de San Isidro o las fiestas de varios distritos.

En esta línea, ha señalado que el macrodespliegue de seguridad de 4.0000 policías municipales, "el mayor de la historia de Madrid", ha recorrido más de 56.000 kilómetros en cerca de 800 desplazamientos por la ciudad. El único enemigo del evento fue el calor: Samur-Protección Civil atendió a 450 personas en la vigilia y a otras 360 durante la misa, todas ellas de carácter leve. Además, según Almeida, la dimensión que más elogios ha recibido durante la visita ha sido la limpieza. Por eso, ha agradecido el trabajo de los 558 operarios desplegados y el comportamiento de los asistentes: "Hasta separaban la basura para reciclar. La imagen de la ciudad ha sido impoluta".

La M-30 y las bicis, las alternativas a los cortes de tráfico

En cuanto a la movilidad, Almeida defiende que la ciudad ha logrado mantener su funcionamiento pese a las importantes restricciones derivadas de los actos multitudinarios. Según los datos municipales, desde que el Ayuntamiento recomendó el teletrabajo el pasado 3 de junio el tráfico descendió un 2,8%, una reducción que se disparó al 32,8% el jueves y alcanzó el 36,4% el viernes, coincidiendo con las principales celebraciones. Para garantizar la circulación, el Consistorio desplegó a 480 agentes de movilidad y 190 profesionales de la M-30, la principal alternativa de circulación por el corte de la Castellana, en su centro de control: "La M-30 funcionó de manera extraordinaria", destaca el alcalde.

En cuanto al transporte público, los madrileños y visitantes han apostado por Bicimad, que ha disparado sus usos desde que se activó su gratuidad y la de los buses de la EMT el 3 de junio. El viernes se registraron 80.272 viajes en bici, el récord absoluto del servicio: "83.000 personas es más de lo que trasladan muchas capitales de provincia en autobuses en un solo día", ha afirmado impresionado Almeida. Durante el fin de semana, se contabilizaron más de 159.000 desplazamientos superando los 525.000 viajes durante todo el periodo de gratuidad. Por su parte, los buses de la EMT transportaron a 10,4 millones de viajeros durante esos seis días.

El alcalde también ha puesto el foco en el impacto económico y la proyección internacional que deja la visita. A falta de cifras definitivas, el Ayuntamiento calcula que los cuatro días de estancia del Pontífice han generado alrededor de 74 millones de euros para la ciudad, con una ocupación hotelera media del 81,8%. A ello se suma la presencia de más de 2.300 periodistas acreditados, españoles y extranjeros, que han convertido a Madrid en una "ventana al mundo". "No creo que haya otra ciudad en el mundo que hubiera sido capaz de acoger este evento de la forma que lo hemos hecho en Madrid", ha asegurado.

Imagenes de Madrid que "han dado la vuelta al mundo"

Preguntado por las posibles lecciones que deja el operativo de cara a futuros grandes eventos, Almeida ha avanzado que todos los servicios municipales realizarán una autoevaluación para detectar posibles mejoras, aunque ha reconocido "con sinceridad" que resulta "difícil mejorar" el funcionamiento demostrado durante estos días. Sobre los retos, ahora Almeida mira a un año intenso: "En septiembre vamos a acoger la Fórmula 1. En noviembre vamos a tener la Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y también va a venir Shakira. Tenemos retos suficientes a lo largo de los próximos meses para seguir dando lo mejor de nosotros mismos", prevé.

En cuanto al plano personal, Almeida se ha detenido en algunos de los momentos que más le han marcado. Entre ellos, ha destacado el silencio durante la adoración eucarística celebrada durante la vigilia en la Plaza de Lima. "No se oyó ni una sola voz, no se oyó ni un solo ruido. Fue un momento especialísimo en mitad de la Castellana", ha relatado. También ha recordado el emotivo inicio de la visita en el barrio de Lucero, el acto celebrado en el Movistar Arena o la procesión del Corpus Christi por el centro, una imagen que, a su juicio, "ha dado la vuelta al mundo entero".

Más allá de su presencia como alcalde, Almeida ha confesado que uno de los momentos más especiales de la visita fue que el Papa pudiera bendecir a su hijo Lucas. "Para mi mujer y para mí fue un momento extraordinario y de una enorme emoción", ha reconocido. También ha compartido una anécdota ocurrida durante un acto en el Santiago Bernabéu, cuando el presidente del Real Madrid presentó al alcalde ante el Pontífice diciendo: "Su Santidad, este es del Atleti". La respuesta de León XIV arrancó las risas de los presentes: "Siempre es buena la sana rivalidad". Una escena que, según Almeida, resume bien el ambiente de cercanía que ha acompañado estos cuatro días de visita en una ciudad.

Una marea naranja de 18.000 voluntarios despide al Papa León XIV en Madrid: "Hasta os habéis pedido días libres"

9 June 2026 at 10:06

El Papa León pone el broche final a su visita a Madrid dándole las gracias a los 18.000 voluntarios que han hecho posible los eventos de estos cuatro días. Este martes por la mañana, miles de camisetas naranjas ocupaban el pabellón 3 de Ifema Madrid. Una marea naranja que ha repartido agua bajo el sol, orientado a peregrinos perdidos, atendido incidencias, acompañado a personas con movilidad reducida o sostenido una maquinaria logística de dimensiones inéditas. Después de recorrer parroquias, plazas, instituciones y barrios de la capital, el Papa quiso cerrar su viaje precisamente con ellos.

La elección no es casual. Si en su primer acto en Madrid León XIV había querido comenzar entre personas vulnerables en el Cedia 24 horas, en el último decidió detenerse con quienes han trabajado entre bastidores para que cada encuentro fuera posible. Desde primera hora de la mañana, los voluntarios fueron llenando el recinto entre abrazos y fotografías. Muchos han pedido días libres en sus trabajos. Otros llevaban meses implicados en la organización. Para contar su experiencia, dos de ellos tomaron la palabra.

Nuño Adam Castrillo, responsable del desarrollo de la plataforma de voluntarios y padre de ocho hijos, intentó responder a una pregunta que le ha acompañado durante toda la preparación de la visita: por qué alguien decide ser voluntario. "No hay un cálculo detrás. No esperamos nada a cambio", explicó. "Hay una certeza callada: la de saber que estás haciendo lo correcto". Recordó que la organización esperaba reunir a 10.000 personas y que finalmente se apuntaron más de 18.000. "Cuando en mi trabajo me preguntaban por qué estaba tan ocupado, respondía con orgullo: estoy de voluntario en la visita del Papa".

Reuniones interminables, desacuerdos, cansancio

Junto a él intervino Mercedes, integrante del equipo organizador de uno de los grandes actos de la visita. Su testimonio giró alrededor de una idea repetida durante estos meses: que cada detalle estuviera orientado a facilitar un encuentro auténtico con Cristo y con la Iglesia. Habló de reuniones interminables, desacuerdos, cansancio y aprendizaje. "Estos meses han sido una escuela de humildad", confesó. Y resumió la experiencia como un regalo: "Lo que doy a la Iglesia no es más que una ínfima restitución del don que se me ha dado".

A las 10.10 horas llegó el momento más esperado. León XIV apareció entre una larga ovación y se dirigió directamente a los voluntarios para agradecerles el trabajo realizado. "Este encuentro es el último de la etapa madrileña de mi viaje apostólico", comenzó. "Pero me alegra mucho que sea con vosotros". El Papa construyó toda su intervención alrededor de una palabra que había sobrevolado también otros momentos de su visita: la gratuidad. Agradeció a los miles de voluntarios que han ofrecido tiempo, talento y esfuerzo y recordó que muchos habían reorganizado sus vacaciones o dedicado meses enteros a la preparación de los actos.

La gratuidad, "la levadura que hace fermentar la masa"

"Habéis entregado corazón, manos, ideas, talentos, sonrisas", les dijo. Después recurrió a una imagen evangélica para explicar el sentido de ese servicio silencioso: "la levadura que hace fermentar la masa". Según León XIV, la gratuidad constituye una de las aportaciones más necesarias en un mundo "dominado por la lógica del beneficio y del interés inmediato". "Los cristianos están llamados a llevar al mundo la levadura de la gratuidad", afirmó.

Durante varios minutos insistió en que el trabajo de los voluntarios había sido precisamente un signo visible de esa lógica evangélica. Una labor que probablemente no aparecerá en las estadísticas, pero que deja huella. "Quizás las estadísticas no lo registren", reconoció, "pero sabemos que en estos días, también gracias a vosotros, esta ciudad ha crecido y está más cerca del Reino de Dios". La despedida institucional corrió a cargo del cardenal José Cobo, arzobispo de Madrid, que eligió la palabra "gracias" como hilo conductor de su intervención. Cobo destacó que quizá "lo más evangélico" de la visita no ha sido lo que se ha visto en las pantallas o en los escenarios, sino "la cantidad de amor escondido que la sostuvo".

El arzobispo también agradeció a León XIV haber ayudado a la Iglesia madrileña a "alzar la mirada" y recordó que el paso del Pontífice por la capital deja procesos abiertos y una renovada conciencia de comunión. "Seguimos caminando como diócesis, siendo más pueblo gracias a su paso entre nosotros. Nos has dejado mucho trabajo de siembra", afirmó. Al término del acto, los aplausos volvieron a llenar el pabellón. Tras esto, León XIV bendijo varias primeras piedras de futuras iglesias y le regaló a la Archidiócesis de Madrid un cáliz. Por último, rezó su último Padre Nuestro antes de marchar a Barajas, donde despegará a las 11.10 hacia su próximo destino: Barcelona.

El Papa pasa por las puertas de Toledo, Sol y Alcalá en su último recorrido por las calles de Madrid... aunque con cambio de última hora

8 June 2026 at 20:07

A las 16.00 de este lunes la calle Toledo, desde la Glorieta de Pirámides hasta la Puerta de Toledo, era un escaparate de sombrillas, gorros y sillas. Todos esperando el paso del papamóvil de León XIV durante su camino a la Almudena. Con una temperatura de 35 ºC, las sombras eran el bien más cotizado de la tarde. Una estampa poco usual para un lunes por la tarde. A la altura del número 170, un matrimonio sentado en una terraza explicaba a este medio que había aprovechado el teletrabajo recomendado por el Ayuntamiento para poder bajar a verle pasar: "Hemos pedido jornada intensiva porque nos hacía ilusión verle debajo de nuestra casa", cuentan mientras se toman un café.

Ya en la Glorieta de Toledo, la cantidad de gente era mayor y el sol ya importaba menos, ya que estaban igual de ocupadas la acera soleada que la sombreada. A medida que pasaban los minutos, los nervios iban en aumento. Estaba previsto que el Papa atravesase la zona a las 17.30. Hasta que un papamóvil vacío pasó por delante de los asistentes. Era el aviso de que algo no iba a ser como estaba previsto. Desde la Nunciatura anunciaban que la reunión con las víctimas de abuso que el Papa estaba manteniendo se había alargado y que León XIV no saldría hasta las 17.40 horas, 20 minutos antes del inicio de la ofrenda en la Almudena.

La siguiente noticia fue la cancelación del recorrido en papamóvil por ese tramo, entre la Puerta de Toledo, la Gran Vía de San Francisco y Bailén, aunque se mantenía el posterior recorrido desde la catedral hasta el Bernabéu. Aun así, pasaría por la puerta en vehículo privado. Entre los allí asistentes la reacción fue de decepción, de tristeza... Y sobre todo de enfado. "Muchas horas al sol, si lo llego a saber, igual habría ido a otro tramo del recorrido", trasladaba una de las señoras ataviadas con gorra de rafia y abanico en la acera frente a la Gran Vía de San Francisco. "Es la última oportunidad para verle", contaba desilusionada Mia, madre peruana que portaba a su hija de tres años a hombros. "Quiero que ella vea al Papa. Y a poder ser que la bendiga", trasladaba a este medio.

El recorrido en papamóvil más largo del viaje

A las 17.45, los helicópteros anunciaban la cercanía del Sumo Pontífice, que, dos minutos después, atravesaba la carrera de forma fugaz... pero al menos con la ventanilla abierta. El Papa llegó puntual a la Almudena, donde le entregó una rosa de oro a la virgen, la mayor condecoración vaticana que se le puede dar a una patrona. En apenas 30 minutos, León XIV volvía a estar en las calles. Esta vez sí, al descubierto. En paralelo, la calle de Toledo en dirección a la calle Mayor se convertía en un río de fieles que caminaban a buen ritmo para conseguir llegar a tiempo y quitarse la espina del vacío en papamóvil en la Puerta de Toledo. Su segunda —y última— oportunidad de la tarde. Y del viaje.

La estrecha calle Mayor acogía a fieles de todo tipo y a algún turista curioso. Un tramo en el que el Papa pasó más cerca del público al solo caber el papamóvil, sin seguridad a los laterales. De la calle Mayor, desembocó en la Puerta del Sol, la segunda puerta del día. Allí le esperaba la presidenta de la Comunidad, Isabel Díaz Ayuso, desde el balcón de Correos, además de cientos de fieles en una plaza llena hasta la bandera. Entonces, León aminoró la velocidad mientras los asistentes le acercaban bebés y él lanzaba bendiciones al aire para, después, seguir su recorrido hacia el Bernabéu pasando por la Carrera de San Jerónimo y, después, por la plaza de las Cortes, justo enfrente del Congreso donde estuvo esta mañana ejerciendo de Jefe de Estado del Vaticano.

200.000 madrileños en las calles para ver a León XIV

Pero aún le quedaba una puerta más por cruzar y el paso por la calle Cánovas del Castillo fue el disparadero hacia ese objetivo: la Puerta de Alcalá. En total, el Papa pasó este lunes por las tres grandes puertas de Madrid. Alrededor del gran icono de Madrid y a lo largo de la calle Alfonso XII le esperaban cientos de fieles vitoreando y saludando, incluso desde dentro de las rejas de El Retiro. En este punto ya cambió de nuevo a un coche cubierto, con el que recorrió Príncipe Vergara y Concha Espina hasta el Bernabéu, para el gran acto con la comunidad diocesana. En total, casi media hora de trayecto durante la cual el Papa pasó junto a 200.000 madrileños, según datos de la Delegación del Gobierno.

Con este paseo, el Papa pone el punto final a su paso por las calles de Madrid durante este viaje de cuatro días en el que se ha subido, en total, cinco veces al papamóvil. Las ocasiones previstas eran seis, pero dicho cambio de agenda salda el viaje con cinco. La primera fue el sábado por la mañana, para llegar a la recepción en el Palacio Real. Ese mismo día volvió a subirse por la tarde para llegar a la vigilia en Lima, donde se dio un gran baño de masas de 500.000 jóvenes. A la mañana siguiente llegó a la gran misa de Cibeles también al descubierto, atravesando Serrano y Recoletos, donde le esperaban un millón y medio de fieles. Por la tarde llegó al Movistar Arena para encontrarse con 12.000 miembros de la sociedad civil, pasando entre los vecinos de O'Donnell, Narváez y Goya.

Sin embargo, este lunes ha sido el broche final con el recorrido más largo por lugares emblemáticos de Madrid. Según trasladó la organización durante la preparación del evento, la intención del Papa era pasar el máximo tiempo en la calle, aunque esto supusiera un gran reto de seguridad. Por eso, en un primer momento se anunciaron cuatro recorridos que, un día antes del viaje, se ampliaron a seis. Tras el evento en el Bernabéu, el Papa afrontará sus últimas horas en Madrid. Este martes emprenderá su marcha a Barcelona y Canarias, pero con la satisfacción de que, en Madrid, cualquier madrileño que haya querido verle en las calles ha podido hacerlo. Objetivo cumplido.

Recorrido del Papa León XIV este lunes en papamóvil: el más largo por cinco distritos de Madrid con inicio en Pirámides

8 June 2026 at 06:51

El lunes 8 de junio será un día muy complicado de tráfico en Madrid precisamente por los cortes derivados de los desplazamientos del Papa. Las vías por las que pase deberán ser cortadas una hora antes para garantizar su seguridad. Incluso la M-30, por la que circulará varias veces el propio lunes. En cuanto a los cortes por el papamóvil, las calles por las que pase estarán interrumpidas mucho tiempo antes de su paso y valladas para que los fieles puedan coger un sitio privilegiado con el que, con suerte, puedan incluso darle la mano al papa León XIV.

La visita del papa León XIV a Madrid alcanza hoy su tercera jornada con una intensa agenda institucional y pastoral. El Pontífice comenzará el día con una reunión con el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. Posteriormente, se desplazará al Congreso de los Diputados para encontrarse con los parlamentarios y visitará la Conferencia Episcopal Española, donde saludará a los obispos y compartirá un almuerzo con sus miembros. La jornada continuará en la Catedral de la Almudena, donde participará en un acto de oración y homenaje a la Virgen de la Almudena.

El itinerario previsto para este lunes en en papamóvil arrancará a las 18.00 horas hacia la catedral de la Almudena. El recorrido arrancará en la glorieta de Pirámides, en Arganzuela, después bordeará La Latina rodeando la Puerta de Toledo y continuando por la Gran Vía de San Francisco y ya girará en dirección a la catedral por la calle Bailén para llegar a la explanada frente al Palacio Real, donde le estarán esperando las autoridades de la Archidiócesis de Madrid.

Tras la ofrenda de la rosa de oro vaticana a la virgen de la Almudena, León XIV volverá a montarse en el vehículo para, desde las 19.00 horas, recorrer trece calles distintas del centro de Madrid hasta llegar al Bernabéu con la comunidad diocesana. El Papa volverá a coger Bailén para ir por la calle Mayor hasta la Puerta del Sol. Después, irá por la carrera de San Jerónimo, la plaza de las Cortes enfrente del Congreso y la calle Felipe IV y Alfonso XII, cercanas al paseo del Prado. Por último, ya terminando su paseo, cruzará la calle Alcalá, Príncipe de Vergara, Concha Espina y la plaza Sagrados Corazones. Al término del lunes, el papa habrá recorrido tres de las puertas de Madrid: Toledo, Sol y Alcalá. Complicaciones en el tráfico

El broche final de este tercer día tendrá lugar en el estadio Santiago Bernabéu, escenario de un gran encuentro con la comunidad diocesana madrileña. El evento combinará música, oración y la participación de representantes de toda la Iglesia de Madrid. Sobre el escenario actuarán reconocidos artistas como David Bustamante, Daniel Diges y Diana Navarro, junto a otros músicos, bandas y la Orquesta Sinfónica Cruz Diez. Además, contará con la intervención de un coro familiar de alrededor de mil voces —entre ellas, 300 niños—, acompañado por 70 músicos y un centenar de bailarines, bajo la dirección de Toño Casado.

Emoción de los madrileños al ver al Papa en sus calles: "No importa que la ciudad pare, nos hace reflexionar"

8 June 2026 at 04:00

Es domingo por la tarde en Madrid, pero no un domingo por la tarde normal. Las calles O'Donnell, Narváez y Goya están abarrotadas de cientos de fieles que esperan el paso del Papa a escasos metros de ellos. Aun así, la estampa es muy distinta a la de la vigilia y también a la de la misa. Ahora son, sobre todo, madrileños. Tras el fin de los grandes eventos del fin de semana, las parroquias y colegios llegados de toda España ya han vuelto a sus ciudades. La mayoría han cogido sus autobuses en cuanto ha terminado la misa. Pero León XIV no se va a Barcelona hasta el martes y, al coincidir los siguientes días con jornadas laborables, los madrileños se preparan para disfrutar de un poco de exclusividad papal, con dos días y tres recorridos más por delante.

En una de las esquinas de O'Donnell con Esquerdo espera al Sumo Pontífice Ana Alemany, vecina de la zona. La madrileña tenía "ya muchas ganas" de ver al Papa por las calles de Madrid en papamóvil. El recorrido hacia el encuentro con la sociedad civil en el Movistar Arena es el cuarto de los seis que hará en Madrid a bordo de su vehículo. Y en esta ocasión no atraviesa un gran evento multitudinario, sino que lo hace entre los vecinos de un barrio de toda la vida. Alemany mira a su alrededor subida a la valla del colegio Santa Ana y San Rafael impresionada: "Todo esto son personas que quieren ser mejores y a las que el Papa les está haciendo reflexionar. A Madrid le esperan años muy bonitos después de esto", prevé.

La madrileña resta importancia a los cortes de tráfico y a las molestias derivadas de esta larga visita de cuatro días. "Se para la ciudad por muchos otros motivos menos importantes. Viene Bad Bunny, se celebran eventos deportivos, festivales... Nos tocaba a los cristianos y sin duda está justificado. Incluso si fuesen más días lo estaría. Esto puede que no se repita hasta dentro de diez años", responde. Clemente Álvarez, con su hija de dos años sobre los hombros, comparte la postura de Ana. Vive en la calle Duque de Sesto, a apenas dos minutos de donde atiende a este medio. Al enterarse de que el Papa pasaba por allí no ha dudado en cambiarse, cambiar a la pequeña y bajar a la calle.

"Estamos cogiendo el metro y haciendo vida normal"

"La ciudad está más cuidada y preciosa que nunca y, a nivel movilidad, no está siendo para tanto. Creo que quien no quería ver al Papa se ha ido de Madrid y el resto estamos cogiendo el metro y haciendo nuestra vida sin mucho problema. Yo diría que las carreteras están más vacías", asegura. El madrileño cuenta que aún no se había atrevido a acudir a ningún evento porque su hija es muy pequeña, pero que esta vez le han puesto la oportunidad "en sus narices": "Ella sé que no se va a acordar, pero yo sí que me voy a acordar de que lo hemos visto juntos", concluye.

A pocos metros esperan Manuel Rico y Rosa Ruiz, un matrimonio que vive en Pozuelo de Alarcón y que aguarda al Papa con camisetas de una aplicación de turismo religioso que acaban de crear. Manuel elogia la organización: "Está todo el mundo en la calle, está todo muy bonito montado y es muy guay ver a a la gente disfrutando. Sobre todo por el tiempo que está haciendo". Rosa defiende que "seas creyente o no, la visita del Papa es muy importante para todos los madrileños". Por eso, ambos le quitan importancia a que la ciudad esté "parada cuatro días".

"No pasa nada, es un evento increíble que va a pasar cada 15 años. Pero no solo nos da igual a nosotros, esta mañana había un millón y medio de personas en la calle. Madrid se adapta muy bien", celebran. Pocos minutos después, el vuelo de un helicóptero avisa de que el Papa está cerca. "Ya va por Torrespaña", avisa una espectadora que sigue el recorrido de León XIV en directo desde el móvil. A las 17.17, el papamóvil descubierto pasa entre la multitud entre gritos de "León, te queremos un montón", lágrimas, aplausos y banderas de todo tipo. "Va a pasar por muchos sitios mañana, vamos a tener otra oportunidad de verle", comentan entre el público.

Su primera aproximación vecinal fue en Latina

La expectación de este domingo tiene una explicación sencilla: en total, el Papa recorrerá casi una decena de barrios de Madrid antes de abandonar la capital. Algunos solo de pasada y otros con más detenimiento, pero casi todos dentro de la almendra central. Sin embargo, León XIV quiso reservar su primer acto de proximidad vecinal para un distrito alejado del centro y marcado por la vulnerabilidad y la atención social. El sábado por la tarde, después de la recepción en el Palacio Real, el Sumo Pontífice hizo su primera aparición en la calle Cullera, en la frontera entre Lucero y Carabanchel para ver el centro social Cedia, donde se presta techo a personas sinhogar.

Cientos de vecinos le esperaban al otro lado del cordón policial, la mayoría con banderas latinoamericanas como las de Perú o Ecuador, dos nacionalidades muy presentes en el barrio. De hecho, antes de su llegada se escuchaban gritos de "el Papa es peruano". Vecinos curiosos observaban el dispositivo de seguridad, los policías equipados con metralletas en decenas de tejados cercanos y, algunos privilegiados con buenas vistas, seguían el acto desde sus balcones. Quienes allí se encontraban celebraban que el Papa hubiese decidido inaugurar su viaje "con los pobres". "Es una declaración de intenciones", aseguraban los voluntarios.

Una visita que supuso una declaración de intenciones

Una vez llegó León XIV, el pequeño patio y sus alrededores se convirtieron en una larga ovación. Primero, el Sumo Pontífice visitó las instalaciones y habló con algunos de sus usuarios y trabajadores. Después subió al pequeño escenario, donde escuchó a Khadry, un inmigrante que por fin ha conseguido su permiso de residencia; a Niurka, cubana sola en Madrid y madre de mellizos; y a Alba y Alicia, trabajadoras sociales. Tras escuchar sus testimonios, el Papa se refirió a sí mismo como "un madrileño más". "Quién está en Madrid, es de Madrid. Y por tanto yo también estoy entre vosotros como un madrileño más", afirmó.

Después hizo una firme defensa de la importancia de la caridad y advirtió contra las ideologías o planteamientos que terminan convirtiendo a "las personas vulnerables en categorías abstractas". "Hay que evitar luchas mundanas", pidió. Tras ello, se despidió recorriendo el pequeño pasillo mientras estrechaba las manos que se le tendían. Aquel acto en Cullera dejó clara una de las prioridades de su visita: estar cerca de la gente de Madrid. Un propósito que este lunes alcanzará su sumun con el recorrido más largo entre los ciudadanos por el centro de la capital. Un largo paseo para ver a los madrileños. Y para que los madrileños vean a su Papa.

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