Hisense aprovecha el Mundial para estrenar en Madrid el showroom con el que sube de gama
El 11 de junio arrancaba el Mundial de fútbol y, esa misma mañana, Hisense abría las puertas de su nuevo showroom en Madrid. La coincidencia no fue casual. La marca china lleva casi una década apoyándose en el deporte rey para colarse en la conversación del consumidor español, y el calendario de esta apertura encajaba con esa estrategia.
El espacio ocupa 500 metros cuadrados en la Calle Vía de los Poblados y se presentó como un cruce entre tecnología, alta gastronomía y deporte. Por allí pasaron el chef Ramón Freixa, embajador de la marca, y Rubén de la Red, exjugador del Real Madrid y de la selección. La puesta en escena perseguía un mensaje que quiere llegar claro como el agua: que el nombre de Hisense suene a calidad, algo que ya están consiguiendo con sus productos.
Ese giro tiene una traducción física en el propio local. El nuevo showroom es bastante mayor que el anterior, más abierto y dinámico, y permite recorrer casi todo el catálogo de la compañía en un mismo paseo. Lo que antes cabía en una habitación, ocupa ahora una planta entera pensada para tocar el producto.
Una década apostando por el balón
La compañía no esconde de dónde viene buena parte de su notoriedad reciente. Según explicó Hisense durante la presentación, es Socio Oficial de la Copa Mundial de la FIFA 2026 y, en España, patrocinador del Real Madrid, dos altavoces difíciles de igualar. No se trata de un gesto aislado: cada vez más empresas tecnológicas que patrocinan equipos buscan visibilidad pegando su logo a un escudo o a un torneo.
El momento elegido para abrir la tienda refuerza esa idea. El Mundial de 2026, que se disputa en Estados Unidos, México y Canadá, echó a andar el mismo día de la inauguración y regalará a la marca semanas de exposición ante una audiencia de cientos de millones de espectadores. En el terreno local, la camiseta blanca del Real Madrid hace el resto a lo largo de toda la temporada. El balón actúa así como una palanca de imagen que pocas campañas de publicidad podrían pagar.
Del precio de entrada a la pantalla de récord
El recorrido por el lugar dejaba claro hacia dónde mira ahora la marca. La pieza central es un televisor MICRO LED de 136 pulgadas, el primero de su clase que se expone en España tras su paso por las ferias CES e IFA. A su lado conviven los televisores RGB MiniLED que la compañía ya vende en el país y que buscan plantar cara a los paneles más caros de Samsung y LG.
La ambición no se queda en las pantallas. Hisense ha crecido tanto que el mercado llegó a especular con que se quedaría con el negocio de LG en televisores, un rumor que la coreana desmintió y que habría sido impensable hace pocos años. El catálogo expuesto completaba el mensaje con gama blanca de la línea Kitchen Fit: una lavasecadora con bomba de calor, nuevos hornos y una serie de frigoríficos pensados para integrarse en la cocina.
Ese despliegue confirma un cambio de rumbo. Durante años, Hisense entró en los hogares españoles por la puerta del precio ajustado, con televisores correctos y económicos. El producto que enseñó en Madrid apunta más arriba, con acabados y tecnologías que ya no se conforman con la gama de entrada.
La cocina como escaparate de marca
La gastronomía tuvo un papel protagonista en la jornada. Ramón Freixa ofreció un showcooking en directo que invitaba a los asistentes a encontrar su propio estilo entre fogones, con los electrodomésticos de la marca como herramienta y las encimeras porcelánicas de Museum Surfaces como telón de fondo. Para el chef, "la cocina ha dejado de ser solo un espacio de trabajo".
El acto se cerró con un cóctel y un espacio de networking para medios y socios comerciales. La dirección de marketing de Hisense Iberia defendió un local pensado para vivir la tecnología antes que para mirarla en una estantería. El verdadero partido, sin embargo, no se juega en la pantalla gigante, sino en convencer al comprador español de que una compañía nacida en China en 1969 para vender barato puede sentarse ya en la mesa de los grandes. El fútbol es, de momento, el balón con el que pretende ganarlo.


© Esteban García Marcos

