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Los mosquitos reaparecen cada verano con el calor y las ventanas abiertas. Aunque repelentes y difusores siguen siendo las soluciones más habituales, existen algunas medidas naturales que pueden ayudar a mantenerlos a raya: una loción casera con laurel y menta piperita, evitar el agua acumulada en las macetas y recurrir a determinadas plantas aromáticas.
Eso sí, conviene partir de una idea clara: no todo lo natural funciona, pero tampoco todos los remedios vegetales son un mito. Algunas plantas contienen compuestos aromáticos que pueden interferir temporalmente en la capacidad de los mosquitos para localizar a las personas.
Uno de los consejos es preparar una loción con hojas de laurel y menta piperita. Ambas plantas contienen sustancias aromáticas que podrían ayudar a crear una especie de barrera olfativa frente a los mosquitos.
No se trata de un insecticida ni elimina estos insectos, pero sí puede servir como apoyo puntual, especialmente para quienes quieren reducir el uso de productos más agresivos.
La preparación es sencilla: basta con hervir ocho hojas de laurel y doce de menta piperita en medio litro de agua durante unos diez minutos. Después, hay que dejar reposar la mezcla, colarla y guardarla en un pulverizador.
El remedio puede reaplicarse cada dos o tres horas, especialmente en noches húmedas, ya que su efecto es temporal. También se recomienda conservarlo en la nevera, utilizarlo en un máximo de tres días y probar antes una pequeña cantidad sobre la piel para descartar irritaciones.
Otro de los consejos pone el foco en los platos de las macetas. Bastan unos pocos centímetros de agua estancada para que los mosquitos encuentren un lugar donde poner huevos.
Por eso, cuando sea posible, conviene retirarlos o evitar que acumulen agua. Si no es viable, existe una solución popular en Brasil, donde enfermedades como el dengue han obligado a extremar precauciones: rellenarlos con arena para impedir que se forme una superficie de agua libre.
Citronela, menta, laurel, lavanda, albahaca o ciertos geranios perfumados son algunas de las plantas más citadas para ayudar a ahuyentar mosquitos.
Eso sí, no funcionan como un escudo infalible. Su efecto depende del calor, el sol y la ventilación, ya que necesitan liberar suficiente aroma al ambiente. Aun así, pueden ayudar a hacer balcones y terrazas menos atractivos para estos insectos si se combinan con otras medidas de prevención.


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Quienes creen que junio llega demasiado tarde para sembrar flores todavía están a tiempo. Hay una planta resistente, fácil de cuidar y de rápido crecimiento que puede sembrarse ahora y seguir floreciendo durante meses: la capuchina, también conocida como nasturtium, una especie colorida que soporta bien el calor y apenas necesita mantenimiento.
Sus flores no solo aportan color durante el verano, también pueden mantenerse hasta bien entrado el otoño si las temperaturas acompañan. Por eso, suele recomendarse a quienes buscan una planta vistosa sin demasiadas complicaciones o no tienen demasiada experiencia en jardinería.
Aunque mucha gente la asocia a las flores naranjas, la capuchina puede encontrarse en tonos amarillos, rojos, crema o incluso rosados. Algunas variedades mezclan varios colores y permiten llenar balcones, terrazas o jardines de flores vistosas durante meses.
Uno de sus principales atractivos es precisamente su resistencia. La capuchina tolera relativamente bien el calor, puede crecer tanto en macetas como directamente en el suelo y, a diferencia de otras plantas ornamentales, no necesita una tierra especialmente rica. De hecho, suele desarrollarse mejor en terrenos pobres: cuando la tierra es demasiado fértil, la planta produce más hojas y menos flores.
Junio todavía es un buen momento para sembrarla, ya que germina con rapidez y puede florecer durante buena parte del verano e incluso hasta noviembre en climas suaves.
Además, tiene otra ventaja poco conocida: puede reaparecer durante años. En algunos jardines, las semillas que caen al suelo vuelven a brotar por sí solas temporada tras temporada, algo especialmente útil para quienes buscan plantas de bajo mantenimiento.
Más allá de su valor ornamental, la capuchina esconde una curiosidad que sorprende a muchos: toda la planta es comestible. Tanto las hojas como las flores pueden añadirse a ensaladas o platos fríos y tienen un sabor ligeramente picante, parecido al de la rúcula o el berro.
Para cultivarla, los expertos recomiendan sembrar las semillas directamente en tierra o en maceta, preferiblemente en zonas soleadas o con algo de semisombra. Tampoco conviene abusar del fertilizante: demasiados nutrientes pueden hacer que crezcan más hojas de la cuenta y aparezcan menos flores.
Con resistencia al calor, flores durante meses y cuidados mínimos, la capuchina demuestra que junio todavía no es demasiado tarde para empezar a llenar de color terrazas, balcones o jardines de cara al verano y al otoño.


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A guerra no Médio Oriente anda em círculo vicioso e a Prestação Social Única, que vai a debate no Parlamento. Quem irá votar com o PSD é a pergunta. Donald Trump cancelou o ataque desta quinta-feira ao Irão porque parece que, pela milionésima vez, um acordo está quase quase a ser assinado. O Irão, como de costume, diz que não.
