En los últimos años, nuestro país ha hecho cambios contra la contaminación lumínica, pero la proliferación de luces azules en las zonas despobladas está empeorando el problema | Descubre la “huella lumínica” de tu municipio en nuestro mapa
Más información - El fin de la “canica negra”: los datos muestran que nos dirigimos hacia un planeta “sin noche”
Si miramos España desde el espacio durante la noche, su patrón de iluminación se parece a un dónut mordisqueado por el oeste: la luz resplandeciente de Madrid en el centro aparece rodeada de un espacio oscuro de la España despoblada delimitado por el brillo de las ciudades del litoral. Esta configuración es el resultado de nuestra distribución demográfica, pero según los expertos ofrece una imagen engañosa. Aunque los grandes núcleos urbanos son los que más luz irradian, en los últimos años la España despoblada ha cambiado masivamente la luz naranja por luz azul, que tiene peores efectos en la naturaleza y la observación del cielo.
¿Cuánto brilla tu pueblo por la noche?
Color en el que tienden a brillar los municipios españoles y posición que ocupan en función de la cantidad de brillo captada por los satélites y que es visible al ojo humano. Datos medios del periodo 2022-2023.
Fuente: Universidad Complutense de Madrid | Asociación SlowLight | SDGSAT-1.
Para descubrir cómo está gestionando tu ayuntamiento esta transición, hemos analizado los datos lumínicos y urbanísticos de más de 8.000 municipios españoles en 2023. En el mapa interactivo que encabeza este artículo, puedes buscar tu pueblo o ciudad y descubrir cuál es su “huella lumínica”. Al introducir el nombre de tu municipio, la herramienta te revelará la cantidad de luz que emite y el color en el que más brilla, a partir de la información que captan los satélites de la luz de las farolas.
Además del mapa, hemos diseñado el siguiente buscador que permite observar qué poblaciones son las que emiten más luz en general, de qué color y en qué posición del ranking se ubica tu localidad.
Los colores de la noche
Con la ayuda del astrofísico Alejandro Sánchez de Miguel, uno de los mayores expertos mundiales en contaminación lumínica, y los datos obtenidos por la Fundacion Stars4all, SaveStarsConsulting SL con el apoyo de SlowLight, hemos elaborado una radiografía de la contaminación lumínica en España.
Al ordenar los datos, salta a la vista que las ciudades más grandes son las que más luz irradian, pero al cruzar el color de la luz con los datos de población surge un patrón interesante. Los datos revelan con claridad que la España rural se está volviendo azul. La inmensa mayoría de los pueblos de menos de 5.000 habitantes —que suelen estar rodeados de valiosos entornos naturales— destacan negativamente por emitir luz fuertemente azulada.
Con algunas excepciones, como Córdoba, Badajoz y Cáceres, las capitales de provincia brillan en colores cálidos y las poblaciones más pequeñas, de la España deshabitada, brillan en azul. Este cambio de colores cálidos por iluminación más fría, según Sánchez de Miguel, se ha producido en las últimas décadas debido a la instalación de luces LED. De haber visto este mismo mapa hace 25 años todas habrían brillado en amarillo.
En el siguiente gráfico es posible ver en qué rango de color tiende a brillar cada municipio en la noche si tenemos en cuenta los datos satelitales registrados. Cuanto más azul, más a la izquierda. A la derecha, el municipio registra luz más cálida. El tamaño de la burbuja representa la cantidad de luz total emitida por el municipio (la que es captada por los satélites y que es visible al ojo humano).
La invasión de la luz azul
Existe un consenso científico amplio en que la iluminación LED blanca rica en azul produce impactos biológicos y astronómicos especialmente intensos debido a la alta sensibilidad circadiana de muchos organismos y a la fuerte dispersión atmosférica de esas longitudes de onda. Numerosos investigadores sostienen además que la gran eficiencia y bajo coste del LED han favorecido un efecto rebote: lejos de reducir necesariamente la contaminación lumínica, en muchos lugares ha aumentado la cantidad total de luz emitida y el brillo del cielo nocturno.
La península ibérica vista de noche desde el espacio en 2022.
Aunque un informe científico elaborado por el servicio de investigación de la Comisión Europea (JRC) recomienda aumentar la iluminación exterior más cálida y reducir la emisión de luz rica en azul durante la noche, porque es la que más impacto tiene en el entorno natural y en los ritmos biológicos, los datos muestran que en la España rural no se han seguido estas directrices. Según Sánchez de Miguel, al carecer de asesoramiento técnico especializado, muchos ayuntamientos pequeños han sido víctimas del mercado y han instalado luces “blanco nuclear” altamente dañinas. “Muchas diputaciones y el Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE), antes de actualizar sus criterios, subvencionaron muchísimos cambios de alumbrado a LED fríos”, señala. “¿Y quién accedía a esas ayudas? Los pueblos de poca población”.
Los sitios con iluminación más sostenible son los más grandes, pero no porque quieran hacerlo bien, sino porque les cuesta mucho más cambiar todo el inventario
Alejandro Sánchez de Miguel— Astrofísico y uno de los mayores expertos mundiales en contaminación lumínica
En opinión de Sánchez de Miguel, en la última transición se ha primado la eficiencia energética y no la sostenibilidad y no ha habido una buena planificación. Con esta perspectiva se entiende mejor por qué el mapa de la contaminación lumínica pueda dar una imagen engañosa: las ciudades en amarillo están enviando mucha luz, pero lo que antes era la España oscura ha transicionado hacia el brillo azul y más dañino, empeorando la situación. “Se da la paradoja de que los sitios con iluminación más sostenible son los más grandes”, señala el especialista. “La razón no es porque quieran hacerlo bien, es simplemente porque a ellos les cuesta mucho más cambiar todo el inventario anterior de luz de sodio y no han podido hacer un cambio tan drástico”.
A escala global, los datos del proyecto “Canica negra” (“Black Marble”) de la NASA muestran de forma inequívoca que la noche en nuestro planeta es cada vez más brillante, con un aumento neto del 16% en la radiancia total de la luz artificial nocturna entre 2014 y 2022. Y lo más preocupante: el aumento de la luminosidad crece a un ritmo más rápido que el número de habitantes del planeta. Por otro lado, debido a la calibración de los instrumentos, el cambio a luz azul está pasando inadvertido. “El problema es que esta luz blanca esconde un inmenso pico de radiación en la banda del color azul, cuyas consecuencia son aún peores”, concluye Sánchez de Miguel.
Los contedientes tratan de condicionar las negociaciones diplomáticas para obtener ventaja de cara al acuerdo definitivo
"Ayer les dimos duro y hoy volveremos a golpear con fuerza", ha dicho Trump tras el intercambio de ataques con Irán: “Han tardado demasiado en negociar y ahora lo pagarán caro"
“Hoy volveremos a golpear con fuerza”, ha amenazado Donald Trump. “Ahora lo pagarán caro”, ha insistido el presidente de EEUU este miércoles, al día siguiente de haber atacado a Irán después de que Teherán derribara un helicóptero Apache con un dron este lunes pasado.
Y, horas después, EEUU lanzaba este miércoles una nueva oleada de ataques sobre Irán, poniendo en jaque el cada vez más frágil alto el fuego acordado el 8 de abril.
“Las fuerzas del Mando Central de EEUU comenzaron hoy [por este miércoles] a las 17.15 (hora del este de EEUU) a lanzar nuevos ataques en legítima defensa contra múltiples objetivos en Irán, bajo las órdenes del Comandante en Jefe [el presidente de EEUU]. Estas acciones responden a la agresión injustificada y continuada de Irán”, ha afirmado el Ejército de EEUU en las redes sociales.
El embajador de Irán ante la ONU, Amir Saeid Iravani, afirmó el miércoles ante el Consejo de Seguridad de la ONU que “no se puede alcanzar ningún acuerdo sostenible mediante el terrorismo, la intimidación o el uso de la fuerza. Irán nunca ha negociado bajo amenazas ni presiones, y jamás se someterá a presiones ni cuestionamientos”.
El secretario general de la ONU, António Guterres, por su parte, ha declarado este miércoles ante el Consejo de Seguridad de la ONU que el alto el fuego “se parece más a una reducción de la intensidad del conflicto”.
“El mundo necesita ver un alto el fuego completo, con la restauración de los derechos y libertades de navegación... y negociaciones serias sobre las cuestiones nucleares, garantizando que el programa nuclear de Irán sea exclusivamente pacífico”, ha dicho Guterres.
Trump: “Tenemos derecho a hacerlo”
“Teniendo en cuenta lo del helicóptero, supongo que tenemos derecho a hacerlo”, ha asegurado Trump al ser preguntado por una vuelta a los bombardeos, que han sido contenidos desde el inicio de la tregua, el pasado 8 de abril: “Derribaron una máquina increíble, realmente increíble. Al principio dijeron que no habían sido ellos, luego admitieron que sí, y teníamos su proyectil. Tuvieron mucha suerte de que esa bomba no explotara, quedó incrustada en el helicóptero y no explotó. Estaba en llamas, pero no explotó”.
Según el presidente de EEUU, los dos pilotos del helicóptero “tuvieron mucha suerte”.
Desde el inicio del alto el fuego, el pasado 8 de abril, EEUU e Irán llevan con un tira y afloja sobre un acuerdo de paz duradero que se alarga, al tiempo que el estrecho de Ormuz, por el que pasaba una cuarta parte del comercio mundial de petróleo, sigue cerrado a cal y canto, tanto por Irán como por EEUU.
“Llevo meses trabajando con Irán y deberían firmar el acuerdo”, ha insistido Trump: “Es un buen acuerdo. Les prohíbe totalmente tener armas nucleares; y estaba listo, a punto de cerrarse. No sé qué están haciendo; luego dispararon contra nuestro helicóptero, un helicóptero muy caro, por cierto, pero lo más importante es que los dos hombres están bien, afortunadamente”.
Además de las nuevas amenazas de Trump con más bombardeos sobre Irán en las próximas horas, el Ejército de EEUU ha vuelto a atacar a un petróleo con carga iraní que intentaba pasar por el estrecho de Ormuz.
Según el Ejército de EEUU, este martes, “a las 11:14 pm, las fuerzas estadounidenses inhabilitaron un petrolero en el golfo de Omán, por segundo día consecutivo, después de que otra embarcación violara el bloqueo vigente al intentar transportar petróleo desde Irán. El Mando Central de EEUU (CENTCOM) inhabilitó el M/T Settebello, de bandera de Palaos, mientras navegaba por el golfo de Omán. Una aeronave estadounidense disparó municiones de precisión contra la sala de máquinas del buque después de que la tripulación desobedeciera reiteradamente las instrucciones de las fuerzas estadounidenses”.
De acuerdo con la información del Pentágono, desde el inicio del bloqueo por parte de EEUU el 13 de abril, han atacado ocho embarcaciones “que incumplían las normas, han redirigido a 134 buques que sí las acataban y han permitido el paso de 42 embarcaciones dedicadas a la ayuda humanitaria”.
En este sentido, el presidente de EEUU ha asegurado este miércoles en otro post de Truth Social que había ordenado “una misión secreta para ayudar a los petroleros y otros buques comerciales en su tránsito por el estrecho de Ormuz”. Según Trump, “esta iniciativa ha permitido que más de 100 MILLONES de barriles de petróleo atraviesen el estrecho y lleguen al mercado. Más de 200 buques comerciales han navegado por el estrecho de manera segura”.
Además, el presidente de EEUU ha señalado: “Este éxito rotundo se debe a que EEUU controla el estrecho de Ormuz, y NO Irán. Sus fuerzas armadas están derrotadas y su economía está perdida”.
Lo que no dice Trump es que esos 200 barcos que han transitado en dos meses representan una parte de lo que pasaba cada día por Ormuz –entre 80 y 130 barcos diarios– antes de que comenzara con sus ataques sobre Irán el pasado 28 de febrero.
Truth Social de Trump sobre una supuesta misión secreta para escoltar barcos en Ormuz.
Teherán: “No dejaremos ningún ataque sin respuesta”
Irán tampoco se ha quedado corto en sus amenazas. “Preferimos el lenguaje de la diplomacia, pero también hablamos otros idiomas”, ha dicho el ministro de Exteriores, Seyed Abbas Aragchi, quien ha advertido que su país “no dejará ningún ataque ni amenaza sin respuesta”.
El intercambio de ataques, que se produce cuando la región se recupera de la escalada entre Israel e Irán del domingo, es uno de los más significativos desde el alto el fuego del 8 de abril. Ahora, se profundizan las preguntas sobre si la tregua se mantiene vigente y sobre los esfuerzos diplomáticos para poner fin a la guerra iniciada en febrero por Trump y Benjamin Netanyahu, que llevan semanas estancados en gran medida con escaramuzas periódicas en los que ambas partes se han lanzado ataques limitados, particularmente en Ormuz. En palabras del propio Trump: “Diría que en esa parte del mundo un alto el fuego se da cuando se dispara de forma más moderada”.
Este miércoles, tras la nueva ronda de ataques, Irán ha sembrado dudas sobre el futuro de las negociaciones con EEUU al asegurar que se dispone a reevaluarlas, alegando que no pueden avanzar mientras se produzcan repetidas violaciones del alto el fuego. “El proceso diplomático no se desarrolla en el vacío, y para avanzar en cualquier proceso diplomático se necesita un clima mínimo en el que trabajar”, ha dicho el portavoz del Ministerio de Exteriores iraní, Ismail Bagaei, quien ha acusado a Washington de perjudicar la diplomacia con mensajes “contradictorios, cambios frecuentes de postura y exigencias, y violaciones constantes del alto el fuego”.
Irán ha insistido en todo momento en que cualquier acuerdo con Estados Unidos debe incluir un alto el fuego entre Israel y Hizbulá, su aliado en Líbano, donde las autoridades han registrado casi 3.500 ataques del Ejército de Netanyahu desde el anuncio de una tregua el 16 de abril. “Esta guerra solo terminará cuando termine también en Líbano”, declaró el ministro de Exteriores iraní la semana pasada.
Ambas partes intentan condicionar el marco en el que se desarrolla la diplomacia y redefinir la ecuación de tal forma que les otorgue ventaja. La paradoja es que, aunque ninguna de las partes parece interesada en la reanudación de una guerra a gran escala, la necesidad percibida de remodelar el panorama diplomático mediante la fuerza militar puede conducir, en última instancia, precisamente a ese resultado
Hamidreza Azizi— Profesor visitante en el Instituto Alemán de Asuntos Internacionales
Los mediadores regionales han intentado rebajar las tensiones y mantener a las partes en la mesa de negociaciones para llegar a un acuerdo. Según adelantó Reuters, una delegación de Qatar ha aterrizado en Teherán este mismo miércoles y el ministro de Exteriores iraní ha hablado con sus homólogos de Turquía y Arabia Saudí.
“A falta de un acuerdo, pueden caer en otra escalada”
Muchos expertos creen que la situación es frágil y avisan del riesgo de una escalada, pero también opinan que ninguna de las partes puede permitirse otra guerra. Uno de ellos es Hamidreza Azizi, experto en política exterior y de seguridad iraní y profesor visitante en el Instituto Alemán de Asuntos Internacionales, que enmarca los últimos enfrentamientos en un patrón que se ha repetido durante el cese temporal de las hostilidades.
“Ambas partes intentan condicionar el marco en el que se desarrolla la diplomacia y redefinir la ecuación de tal forma que les otorgue ventaja”, dice en X. “La paradoja es que, aunque ninguna de las partes parece interesada en la reanudación de una guerra a gran escala, la necesidad percibida de remodelar el panorama diplomático mediante la fuerza militar puede conducir, en última instancia, precisamente a ese resultado”.
En un artículo reciente titulado La trampa del alto el fuego, Azizi argumenta que la tregua no ha detenido la violencia, sino que la ha transformado sin resolver el conflicto: los ataques con drones y misiles coexisten con la “mediación activa” y las señales diplomáticas. Sin embargo, según su análisis, Teherán está empezando a interpretar que el paso del tiempo, sin avances en el terreno diplomático, mientras EEUU mantiene la presión militar y económica frente a la “moderación iraní”, puede erosionar la posición que cree que logró durante los combates.
Concretamente, según Azizi, Irán está preocupado por la “normalización” de los ataques militares estadounidenses en territorio iraní durante el alto el fuego y siente la necesidad de romper este ciclo. También le inquieta que se esté reduciendo la importancia del estrecho de Ormuz, su principal mecanismo para forzar a Washington a negociar, a medida que el Ejército estadounidense escolta discretamente barcos comerciales por la zona.
“A medida que aumenta la presión económica, Israel prosigue su campaña contra Hizbulá y Washington se esfuerza por reducir la importancia estratégica de Ormuz antes de que se alcance cualquier acuerdo, cada vez son más las voces dentro de la República Islámica que llegan a la conclusión de que la ventaja negociadora debe defenderse activamente antes de que pueda negociarse de forma provechosa”, señala el analista. El resultado, añade, es que tanto Irán como EEUU “siguen buscando un acuerdo diplomático, pero ambos se comportan cada vez más como si el alto el fuego se hubiera convertido en otro campo de competencia estratégica. Que esa competencia conduzca en última instancia a un acuerdo o a otra ronda de guerra puede depender menos de las negociaciones que de qué parte consiga moldear las realidades que les rodean”.
El think tank estadounidense Instituto para el Estudio de la Guerra (ISW) también considera que Irán está intentando emplear “una fuerza calculada con el fin de obtener concesiones de Estados Unidos sin provocar una respuesta estadounidense a gran escala”, probablemente basándose en la premisa de que Washington no desea volver a la guerra.
Para Danny (Dennis) Citrinowicz, investigador sénior del Instituto de Estudios de Seguridad Nacional (INSS), afiliado a la Universidad de Tel Aviv, cree posible que las últimas amenazas estén destinadas a aumentar la presión sobre Teherán y “extraer concesiones, pero hay pocas evidencias de que tal presión alteraría las posiciones fundamentales de Irán”, cuyas líneas rojas raramente cambiarán.
El experto señala en X que los últimos acontecimientos demuestran “una vez más que, a falta de un acuerdo, ambas partes pueden caer fácilmente en otra ronda de escalada”. Y cualquier marco diplomático, apunta, deberá atender las demandas económicas de Teherán.
A su juicio, Washington se enfrenta a una disyuntiva: buscar una solución diplomática con Irán o “prepararse para un ciclo de enfrentamientos recurrentes en el Golfo”, indica en X. “Si EEUU busca de verdad un acuerdo, tendrá que atender las demandas iraníes relativas al alivio de las sanciones. Independientemente de la presión que se ejerza, Teherán ha señalado sistemáticamente que no abandonará esta postura. Si Washington no está dispuesto a aceptar esa realidad, debería reconocer la alternativa probable: continuos enfrentamientos con Irán que podrían acabar escapando al control de cualquiera y conducir a un conflicto militar en condiciones menos favorables”, prosigue.
Citrinowicz cree que ni siquiera una “campaña militar limitada” destinada a debilitar a Irán alteraría “de manera fundamental la posición negociadora de Teherán”. “No ha ocurrido en el pasado, y hay pocos motivos para creer que vaya a ocurrir ahora. Irán sale del último intercambio de golpes convencido de que puede soportar la presión y responder a los ataques. La disuasión por sí sola no proporcionará una solución duradera”. Y concluye: el reto para EEUU “es decidir si quiere seguir atrapado en este ciclo o invertir en una vía diplomática que, aunque imperfecta, ofrece la oportunidad de romperlo. (...) Cualquier acuerdo duradero con Irán requerirá un compromiso económico por parte de EEUU”.
“La diplomacia sigue siendo la única vía viable”
Durante las conversaciones para el fin de la guerra, los diplomáticos han tratado de reabrir el estrecho de Ormuz, poner fin al bloqueo estadounidense de los puertos iraníes y allanar el camino para las negociaciones sobre el programa nuclear de Teherán. Sin embargo, parece que ambas partes siguen estando muy distanciadas.
Además del fin de los combates en Líbano, Teherán exige el levantamiento de las sanciones, la liberación de miles de millones de dólares en activos congelados y el reconocimiento de algún tipo de control iraní sobre el estrecho por donde antes de la guerra circulaba una quinta parte del crudo y el gas natural licuado del mundo. Trump se opone a las restricciones al tráfico marítimo a través de Ormuz y afirma que cualquier acuerdo de paz debe garantizar que Irán no pueda desarrollar un arma nuclear.
A pesar del clima de desconfianza, el exnegociador iraní Seyed Hossein Mousavian cree que la vía diplomática no está muerta. “La diplomacia sigue siendo la única vía viable para avanzar, ya que ni Irán, ni EEUU, ni, de hecho, la región en su conjunto pueden escapar a la realidad de la coexistencia. El principal reto consiste en romper un ciclo de décadas de crisis, sanciones, negociaciones, acuerdos, colapso y nuevos conflictos, que ni la fuerza militar ni la presión económica han logrado resolver”, explica en un artículo publicado en el Middle East Eye.
No obstante, el experto sostiene que los acuerdos futuros colapsarán si EEUU no comprende que Irán, como resultado de las guerras de 2025 y 2026, ha transformado su concepción de la seguridad: entre otras cosas, ha expandido sus cálculos estratégicos para incluir como posibles objetivos las bases estadounidenses en el Golfo, Ormuz e intereses económicos globales; y se ha consolidado la creencia de que ningún pacto será sostenible “a menos que Irán posea los medios suficientes para disuadir futuros ataques”.