El aviso de un psicólogo sobre el lorazepam y el alprazolam durante un ataque de ansiedad: "Estás enviando un mensaje peligroso a tu cerebro"
Los ataques de ansiedad son una de las experiencias más angustiantes que puede sufrir una persona. Palpitaciones, sensación de ahogo, temblores o miedo a perder el control son algunos de los síntomas más habituales. Ante estas situaciones, muchas personas recurren de forma inmediata a medicación ansiolítica para intentar frenar el episodio.
Sin embargo, Miguel, psicólogo especializado en ansiedad, considera que esta respuesta puede convertirse en un problema cuando se transforma en la única solución para afrontar la situación.
El experto ha lanzado un mensaje contundente sobre el uso de determinados fármacos durante una crisis de ansiedad. "En medio de un ataque de ansiedad, no tomes pastillas como lorazepam o alprazolam", afirma.
"El corazón se acelera y empiezan las palpitaciones, la sudoración, los temblores, la falta de aire y la opresión en el pecho"
Su reflexión no cuestiona los tratamientos, solo advierte del riesgo de generar una dependencia psicológica hacia estas medicaciones cuando se utilizan como única solución.
Miguel recuerda que durante un ataque de ansiedad aparecen síntomas físicos muy intensos. "El corazón se acelera y empiezan las palpitaciones, la sudoración, los temblores, la falta de aire y la opresión en el pecho", explica. Además, muchas personas sienten que están perdiendo el control de la situación, lo que incrementa todavía más el miedo.
Según señala, es en ese momento cuando muchas personas recurren a lo que denomina una "pastilla de rescate". El problema, a su juicio, es que este patrón puede repetirse cada vez que aparece la ansiedad. "Acabas tomando la pastilla de rescate y así cada vez que sufres un ataque de ansiedad", apunta.
"Cada vez que tomas estas pastillas le dices a tu cerebro que la ansiedad es más fuerte que tú"
El psicólogo sostiene que esta dinámica puede enviar un mensaje equivocado al cerebro. "Cada vez que tomas estas pastillas le dices a tu cerebro que la ansiedad es más fuerte que tú", asegura. En su opinión, la persona acaba asociando la superación de la crisis exclusivamente a la medicación y no a su propia capacidad para gestionar los síntomas.
Esa situación puede derivar, según explica, en una sensación de dependencia. "Le dices que necesitas unas pastillas para poder hacerle frente", comenta. Incluso advierte de que algunas personas terminan sintiéndose incapaces de salir de casa sin llevar consigo este tipo de medicamentos por miedo a sufrir una nueva crisis.
Por ello, Miguel anima a quienes viven esta situación a buscar ayuda profesional y trabajar sobre el origen del problema. "Si cada vez que aparece la ansiedad sientes que vas a perder el control y necesitas depender de una pastilla, los dos sabemos que tienes que hacer algo", acaba.


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