El Papa, Warren y la poesía
El discurso del Papa León XIV en el Congreso fue una pieza notable en sí misma, por su rigurosa defensa de la libertad y la dignidad de la persona humana, pero además contribuyó al lirismo político, porque la cara de Warren Sánchez, el hombre que tiene todas las respuestas, y las caras de todos sus ministros, oscilando entre la zozobra y el desconcierto, fueron efectivamente un poema.
Como escribió el profesor Francisco José Contreras en el Centro Diego de Covarrubias –ilustre miembro de la Escuela de Salamanca que saludó Su Santidad–, «León XIV no criticó directamente a ningún partido, pero cada sector del hemiciclo sabe perfectamente dónde le aprieta el zapato de la ley natural». En efecto, a la izquierda le aprieta el aborto y la eutanasia, porque defender la vida «no es un interés confesional sino un objetivo de civilización». También les habrá escocido la defensa enérgica del Papa de la familia y el «derecho inalienable de los padres» a elegir la educación de sus hijos; y, naturalmente, el derecho de los cristianos a proclamar su fe no solamente en el interior de los templos, sino en todos los ámbitos de la sociedad.
Se comprenden las caras de los políticos de la izquierda, pero los demás recibieron también lo suyo. A la derecha le recordó que la dignidad de los inmigrantes no es inferior a la de los nativos, y que el Derecho Internacional, la diplomacia y el multilateralismo pacífico no son «cháchara vacua», apunta Contreras. A los nacionalistas les subrayó «la grandeza moral de los Reyes Católicos y de la Escuela de Salamanca», y les reprochó su espíritu divisivo –ilustrado por la paletada de Nogueras dirigiéndose en inglés a un hispanohablante pidiéndole que lo haga en catalán en Barcelona, como si no tuviéramos todos un idioma común. Y a los liberales, que igual hay alguno en el Parlamento, les apuntó, recuerda Contreras, que la libertad no consiste en vivir como te dé la gana, porque «la libertad no es un fin en sí mismo sino un instrumento para la elección y práctica de lo virtuoso».
Probablemente lo que más molestó al antiliberalismo de todos los partidos es lo que resumió Jorge Bustos en El Mundo: «España parece más católica hoy que hace 15 años, cuando el aeródromo de Cuatro Vientos acogió una lluviosa eucaristía de Benedicto XVI».


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