Era mentira: nos dijeron que las joyas encontradas en la caja fuerte del despacho de Zapatero en el PSOE tenían un valor asumible, esos entre treinta y cincuenta mil euros, según aseguró públicamente el presidente del Ateneo de Madrid, amigo y portavoz de Zapatero en la aventura de explicar lo de las joyas de la abuela. Treinta mil pavos en joyas heredadas es algo compatible con la historia vital de una familia de clase media-alta, o con caprichos acumulados durante décadas. Pero ese millón largo de ahora no es compatible con ninguna explicación. No se trata tanto de la culpabilidad penal de Zapatero -que tendrán que determinar los tribunales- sino del arrasamiento de su credibilidad.