El problema existencial de los sanchistas
Conforme se acerca la derrota electoral y la salida del Gobierno, la angustia por su futuro se extiende entre los sanchistas. Es cierto que la esperanza es lo último que se pierde, pero todo indica que Sánchez cosechará un resultado en la línea de las últimas cuatro derrotas. A veces me sorprende que alguien crea que se puede remontar una situación tan desfavorable. Las cábalas son fascinantes e incluso en el centro derecha hay personas que son pesimistas. Por supuesto, es siempre un error caer en la euforia. Es lo que sucedió en las elecciones anteriores y había tantos candidatos a ministro que resultaba hilarante. A Sánchez no hay que atribuirle unos poderes que no tiene e incluso la operación de regalar la nacionalidad a centenares de miles de personas, tanto por la vía ordinaria como por la ley de memoria, una de las normas más lamentables y sectarias de la Historia del Derecho, no parece que esté dando buenos resultados si analizamos lo sucedido de Extremadura, Castilla y León, Aragón y Andalucía.
Es un error pensar que Sánchez actúa movido por un deseo de reparación histórica. No es más que un cálculo chapucero basado en que los nietos de los exiliados tienen que ser de izquierdas. Desde luego, si creyera en su utilidad se remontaría al Descubrimiento y nos convertiríamos en uno de los países más poblados del Mundo. Convertiría en españoles a todos los habitantes de América, Filipinas y otros territorios que formaron parte del Imperio Español. Tras esta ironía, es cierto que nada bueno podemos esperar del sanchismo que se encuentra en una situación agónica. Es una suerte que formemos parte de la Unión Europea, porque no olvidemos que está mostrando unas frágiles convicciones democráticas. Como es algo evidente y constatable no se puede sentir ofendido. A esto hay que añadir lo que estamos conociendo con el escándalo de las cloacas del PSOE o los permanentes ataques a los jueces que lanzan personajes como Puente y López, entre otros, para hacer méritos ante su señor. Las embajadas en Iberoamérica son parte importante de la estrategia monclovita para la reelección. A pesar de ello, no creo que el efecto sea relevante. No hay que temer por la cadena de custodia del voto por correo, porque el control es enorme. Es cierto que conociendo lo que conocemos serían capaces de hacerlo, pero no pueden. Lo mismo sucede con el sistema electrónico, ya que los partidos tienen las actas de las mesas y no pueden hacer un pucherazo. No vivimos en la Venezuela de Maduro.
Lo que sabemos seguro es que mantendrá la ofensiva contra jueces, fiscales, periodistas, medios de comunicación independientes y empresarios. Y será brutal. Las sentencias judiciales serán descalificadas y Conde-Pumpido está de guardia para blanquear todo aquello que le convenga al inquilino de La Moncloa. El CIS de Tezanos seguirá instalado en el mayor desprestigio, dando encuestas serviles para intentar, aunque sin éxito, confundir a los españoles y alegrar a su señor. El dinero público será utilizado para favorecer a los amigos mediáticos y la maquinaria monclovita producirá relatos para ayudarle. Los medios públicos del régimen serán los voceros de ese material destinado a intentar remontar esta situación catastrófica. Este despilfarro es una vergüenza, pero los integrantes del ecosistema sanchista se juegan la supervivencia. Esta es la clave de la angustia que viven los enchufados en la Administración General del Estado, sus empresas y organismos públicos, así como los lobistas que están ganando muchos millones gracias a las covachuelas del poder.
El sanchismo está formado por fieles, mercenarios y aprovechados. Hay que incluir, por supuesto, a su socio que tiene varios ministerios y centenares de colocados con buenos sueldos y despachos oficiales. Sumar es su perrito faldero, ya que no tiene ni personalidad ni autonomía para mostrar un proyecto diferenciado que no sea actuar como el apéndice del presidente del Gobierno. Es como los partidos satélites que existían en los Países del Este durante la dominación comunista o los que tiene Xi Jinping en China. No eran más que palmeros. En nuestro caso, en algún momento hacen alguna declaración crítica, pero siempre dentro de la servil dependencia del sanchismo. La situación es tan patética que ni siquiera tienen un líder o lideresa. El fracaso en Andalucía ha sido un duro golpe, pero no importa, porque los que tienen que cobrar sueldos públicos siguen recibiendo su nómina a final de mes.
Sánchez tiene el mérito de que ha conseguido domesticar a su partido y convertir en gregarios a sus socios y aliados. En este momento, miles de personas viven del sanchismo y, como mínimo, quieren que agote la legislatura. Al menos tendrán algunos meses para buscarse la vida, aunque no sea equivalente a los privilegios que tienen actualmente. Por supuesto, los que no consigan colocarse en las listas electorales sufrirán una mengua importante en su salario o tendrán que ir al paro. Los lobistas y las empresas afectas al régimen tendrán que incorporar, algunas ya lo hicieron en su día o lo están haciendo, a personas próximas al centro derecha para seguir llenándose los bolsillos. Hace unos días, uno de ellos me decía que no hay problema porque siempre es fácil encontrarlos o en otros casos se cambia los argumentos de las series para no atacar a la fachosfera. Nada que nos tenga que sorprender. Es cierto que a otros les preocupa la existencia de Vox, ya que recuerdan lo que sucedió con Aznar o Rajoy cuando se consideró que el PSOE había pagado en las urnas sus errores y había que ser, dicho irónicamente, compasivo. En este sentido, es bueno recordar que les fue muy bien tanto a los de la Zeja como a los periodistas que habían sido feroces enemigos de los gobiernos de centroderecha. Esperemos que Feijóo tenga buena memoria.
Francisco Marhuenda. Académico de número de la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación de España y de la Real Academia de Doctores de España. Académico correspondiente de la Real Academia de la Historia. Catedrático de Derecho Público e Historia de las Instituciones (UNIE).


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